Los 7 principios del «Mobility as a Service» (MaaS)
Una iniciativa público-privada catalana ha puesto por escrito qué debería ser la movilidad como servicio. Estos son sus siete principios, uno por uno.
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La movilidad como servicio, conocida casi siempre por sus siglas en inglés, MaaS (Mobility as a Service), parte de una promesa fácil de enunciar: que moverse sin coche propio resulte tan cómodo como tenerlo. Cumplirla exige reunir en un mismo punto el transporte público y la oferta compartida que ha aparecido en pocos años, del carsharing y el motosharing a la bicicleta de alquiler y el carpooling, para que el viajero planifique, reserve y pague un trayecto completo de puerta a puerta con una sola herramienta.
En Cataluña el concepto tiene ya un grupo de promoción propio. MaaS Catalonia, una iniciativa público-privada, ha presentado un manifiesto con siete principios que, a juicio de sus autores, deberían definir esta manera de moverse. Entre sus impulsores figuran la consultora de movilidad Factual, que dirige Martí Jofre, y CARNET, el centro barcelonés de investigación en movilidad urbana.
Por qué ahora
La iniciativa enmarca su texto en la digitalización y en lo que la jerga empresarial llama servitización: pasar de vender un producto a vender su uso. Añade que reducir la dependencia del vehículo privado lleva años en la agenda de los gobiernos y que quien viaja pide hoy más margen para combinar opciones.
El MaaS junta los servicios compartidos con el autobús, el metro y el tren. Los vehículos son los de siempre; lo nuevo es que un solo intermediario los vende todos juntos. Para los operadores tradicionales es un reto, porque un tercero se interpone entre ellos y su cliente. Para los recién llegados, una puerta de entrada.
Según MaaS Catalonia, Cataluña tiene con qué ensayarlo: empresas de movilidad en crecimiento y administraciones que ya trabajan en esa dirección. Barcelona se ofrece como laboratorio urbano. Jofre explicó que la iniciativa quiere abrir el debate con ayuntamientos y gobierno autonómico, poner en contacto a operadores, tecnológicas, startups y proveedores de plataformas, y enlazar todo ello con proyectos de otros países.
Los siete principios del manifiesto
1. MaaS tiene que ser la mejor oferta para el usuario final
El servicio compite con el coche propio y solo ganará si es más sencillo, fiable, flexible y barato, y si encaja con formas de vida muy distintas. El usuario ocupa el centro. El negocio principal será el viajero individual (B2C), aunque el texto ve en las empresas (B2B) un cliente con peso propio.
2. MaaS debe beneficiar al conjunto de la sociedad
El manifiesto pide que la inclusión social y la reducción de desigualdades formen parte del diseño desde el primer día. Para las administraciones, el MaaS es un instrumento para objetivos públicos que van de la calidad ambiental a una movilidad mejor integrada.
3. MaaS puede sostener negocios más eficientes y abrir mercados nuevos
Para los operadores es un canal de venta añadido y una vía hacia clientes que hoy no los usan, con economías de escala que ninguno lograría por separado. La condición es un mercado abierto y justo: cualquier proveedor que cumpla la normativa y los estándares técnicos debería poder sumarse a un esquema MaaS.
4. MaaS descansa en las TIC como base de nuevos modelos de negocio y de gobernanza
Interfaces abiertas, estándares armonizados e interoperabilidad son requisitos previos. El viajero necesita una única aplicación para planificar, reservar, sacar el billete y pagar, lo que obliga a abrir las API y los datos de todos los operadores con garantías de seguridad. El texto cuenta con el 5G para ofrecer servicios personalizados y ligados a la ubicación, y pide que funcionen fuera del país de origen, como el roaming del móvil.
5. MaaS depende de un intercambio de datos eficaz, masivo y seguro
Al cruzar la información de operadores y usuarios, el sistema conoce la demanda, puede ajustar la oferta en tiempo real y deja claro cuánto cuesta cada viaje. Para ello los operadores deben publicar API interoperables, y los sensores de vehículos e infraestructuras tienen que aportar sus propios datos.
6. El desarrollo de MaaS pide una política flexible y una regulación al día
La política es el marco que permite que todo lo anterior funcione con justicia y transparencia. Hacen falta reglas de privacidad y seguridad que protejan a quien viaja y a quien presta el servicio, y normas que dejen crecer el mercado, en el ámbito local y en el internacional.
7. MaaS es un ecosistema
Ningún actor puede sacarlo adelante por su cuenta. Hace falta compromiso entre operadores de movilidad, empresas de transporte público, operadores MaaS, proveedores de sistemas, ciudades, administraciones y clientes. De esa colaboración entre sectores depende, según el texto, que la movilidad fácil y asequible llegue a ser una alternativa real al coche en propiedad.
Lo que el texto deja abierto
Los principios cuarto y quinto son los que más trabajo técnico exigen y los que más resistencia encontrarán, porque obligan a empresas rivales a compartir datos y a vender a través de un intermediario. El segundo es el más fácil de suscribir y el más difícil de comprobar. Ninguno fija cifras ni plazos: su peso se medirá por los servicios que ayuntamientos y operadores pongan en marcha con el texto en la mano.
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