La Línea 2 del metro de Lima y Callao, estación por estación
El primer metro subterráneo del Perú lleva casi tres años abierto en un tramo de cinco kilómetros. El resto del eje entre Ate y el Callao está excavado en su mayor parte, pero sus fechas de apertura se han ido a 2029 y 2030.

Lima se mueve sobre todo en autobús, en combi y en colectivo. La única línea de metro que funcionaba hasta 2023, la Línea 1, es elevada y recorre la ciudad de sur a norte. La Línea 2 está pensada para el otro eje: 27 kilómetros bajo tierra, de Ate, en el este, al puerto del Callao, en el oeste, con 27 estaciones. Según la concesionaria, el trayecto completo bajará de dos horas y media a 45 minutos.
El proyecto incluye además un ramal de la futura Línea 4 hacia el aeropuerto. En total son 35 kilómetros, 35 estaciones y un compromiso de inversión de 4.531 millones de dólares sin IGV, según la ficha del proyecto que publica Metro de Lima Línea 2. Los trenes circulan sin conductor, en el nivel de automatización más alto, y los andenes tienen puertas que solo se abren cuando el tren está detenido.
Lo que funciona: cinco estaciones en Ate y Santa Anita
El primer tramo, la etapa 1A, abrió el 21 de diciembre de 2023. Son cinco kilómetros y cinco estaciones entre Ate y Santa Anita, servidos por cinco trenes de seis coches con capacidad para 1.200 personas cada uno. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones publicó en julio de 2026 la demanda media de cada estación:
| Estación | Viajes diarios de media |
|---|---|
| Evitamiento | 16.514 |
| Mercado Santa Anita | 10.877 |
| Óvalo Santa Anita | 6.383 |
| Colectora Industrial | 4.600 |
| Hermilio Valdizán | 3.685 |
Las dos estaciones con más uso son las de los extremos del tramo. Evitamiento lleva el nombre de la vía rápida que cruza por encima, una de las grandes arterias de la ciudad; entre las dos reúnen casi dos tercios de los viajes medidos por estación.
El ministerio calcula más de 60.000 viajes diarios en el tramo y más de 41 millones de pasajeros desde la apertura. Ir de una punta a la otra cuesta siete minutos, cuando en autobús y en hora punta el mismo recorrido puede pasar de media hora. Hay un detalle que dice mucho de la situación: casi tres años después, el servicio sigue en marcha blanca. Los pasajeros tienen que validar la Tarjeta Interoperable de Transporte para entrar y salir, pero no pagan tarifa.
La operación tampoco ha estado libre de sobresaltos. En junio de 2025 la Autoridad de Transporte Urbano anunció el cierre temporal de las cinco estaciones por un fallo en el suministro eléctrico. Con un solo tramo abierto, una avería de ese tipo deja sin servicio la línea entera.
Lo construido que no abre: la etapa 1B
La etapa 1B añade once estaciones. Cubre el tramo entre la plaza Bolognesi, en el centro de Lima, y San Juan de Dios, además de la prolongación entre Vista Alegre y la Municipalidad de Ate. Según el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público, el Ositrán, el avance medio era del 96 % en agosto de 2026, informó la agencia Andina. El túnel y la vía están terminados. Faltan la alimentación eléctrica, las instalaciones no ferroviarias y los sistemas de operación automática. La concesionaria prevé abrir este tramo en 2029.
Entre sus estaciones figuran Plaza Bolognesi, Plaza Manco Cápac, Cangallo, 28 de Julio, Nicolás Ayllón y San Juan de Dios en el tramo central, y Vista Alegre, Prolongación Javier Prado y Municipalidad de Ate en el oriental. Esas tres últimas, en Ate, tenían la obra civil completa en octubre de 2024, cuando el ministerio contaba con abrirlas en el primer semestre de 2026. No abrieron. Una estación con la obra civil acabada todavía necesita suministro eléctrico, señalización, sistemas de automatización y de seguridad, y pruebas de todo el conjunto antes de recibir pasajeros, y es en esa parte donde se acumula el retraso.
Lo que falta: la etapa 2 y el ramal del aeropuerto
Los túneles de la etapa 1A y de parte de la 1B se abrieron con el método convencional, excavando y sosteniendo la galería a medida que se avanza. Los cerca de 20 kilómetros restantes se excavan con tuneladoras, que van colocando anillos de dovelas prefabricadas detrás de la cabeza de corte: el proyecto necesita 12.884 anillos, 90.188 piezas en total, fabricadas en una planta propia. Según la concesionaria, la obra está calculada para resistir un sismo de magnitud 9, una exigencia que en la costa peruana no tiene nada de teórica.
La etapa 2 tiene las once estaciones restantes, entre el puerto del Callao y el parque Murillo, en el centro de Lima. Su avance era del 91 % en agosto. Gran parte del túnel se excavó con dos tuneladoras. La primera, Micaela, abrió el tramo entre Insurgentes y Puerto del Callao. La segunda, Delia, terminó este año el tramo entre San Juan de Dios e Insurgentes y está siendo desmontada, paso previo a colocar la vía y la electrificación. La apertura comercial está prevista para octubre de 2030.
El ramal de la Línea 4 tiene ocho kilómetros y ocho estaciones entre el óvalo 200 Millas, en la avenida Gambetta, y la avenida Óscar R. Benavides, en Carmen de La Legua. Por la avenida Faucett conectará con el aeropuerto internacional Jorge Chávez. En julio la tuneladora cruzó por debajo del río Rímac a lo largo de 136 metros. Su avance era del 66 % y también tiene como fecha octubre de 2030.
Qué cambia para quien hoy va en autobús
La concesionaria calcula 660.000 pasajeros al día cuando la línea esté completa y una demanda de 1,2 millones a largo plazo. Son cifras de proyecto. Las de hoy son las de un tramo de cinco kilómetros en el este de la ciudad, que no llega al centro ni enlaza todavía con ninguna otra línea de metro.
El cambio llegará cuando el tren alcance el centro. Con la etapa 1B la línea llegará a la plaza Bolognesi; con la etapa 2, al Callao. Hasta entonces, quien cruza la ciudad de este a oeste depende de las mismas rutas de autobús y colectivo que la línea debía descargar.
Las fechas que circulan ahora son 2029 para la etapa 1B y octubre de 2030 para la etapa 2 y el ramal. Son las que da la propia concesionaria, y conviene leerlas con la misma cautela que las de 2026 para las tres estaciones de Ate.