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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Ciudad y multimodalidad

Descubriendo el poder de la movilidad activa: 5 claves para impulsar el cambio

Caminar y pedalear no necesitan tecnología nueva. Necesitan calles pensadas para ello, costumbres que lo favorezcan y vecinos que se sientan parte del cambio.

· 3 min de lectura

Se llama movilidad activa a la que depende de la fuerza de quien se desplaza: andar, ir en bicicleta, en patinete sin motor o en cualquier otro medio no motorizado. Sus ventajas son conocidas. No emite gases ni contamina el aire, y convierte el trayecto diario en actividad física, algo que ningún otro modo de transporte ofrece.

Que una ciudad tenga más peatones y ciclistas depende sobre todo de decisiones municipales concretas. Estas son cinco de las que más pesan.

1. Calles hechas para andar y pedalear

Nadie camina ni pedalea a gusto donde se siente en peligro. Calles peatonales, carriles bici separados del tráfico y zonas de velocidad reducida son las herramientas básicas. Tan importante como construirlas es conectarlas: un carril bici que se interrumpe a mitad de camino apenas sirve, y una red de itinerarios continuos que una barrios, centros de trabajo y estaciones sí cambia hábitos. Los detalles también cuentan: quien empuja un carrito o va en silla de ruedas abandona un recorrido en cuanto se topa con una acera estrecha o un bordillo sin rebajar.

La velocidad cuenta tanto como el trazado. Desde el 11 de mayo de 2021, el límite general en las calles urbanas con un solo carril por sentido es de 30 km/h, según el Real Decreto 970/2020. Algunas ciudades han ido más lejos. Pontevedra peatonalizó su centro a partir de 1999, y Bilbao limitó a 30 km/h todas sus calles en 2020.

2. Educación y sensibilización

La infraestructura sola no basta si la gente no sabe lo que gana usándola. Las campañas informativas, los talleres y las actividades en el barrio ayudan a asentar costumbres de desplazamiento más sanas. Conviene insistir en los beneficios para la salud, tanto física como mental, porque son los que la gente percibe antes. Los caminos escolares seguros, que permiten a los niños ir solos o en grupo al colegio, cumplen una doble función: educan a los pequeños y hacen visible la calle tranquila a los adultos.

3. Combinar modos de transporte

La bicicleta y el tren se complementan bien. Quien vive a tres kilómetros de una estación puede llegar pedaleando y seguir en tren, siempre que encuentre dónde dejar la bici con seguridad o pueda subirla al vagón. Esa combinación amplía el alcance de la red de transporte público sin necesidad de alargar sus líneas y da a más personas una opción eficiente para moverse sin coche. Los sistemas de bicicleta pública, como Bicing en Barcelona, Sevici en Sevilla o BiciMAD en Madrid, rinden más cuando sus estaciones están junto a las paradas de metro y cercanías.

4. Incentivos y apoyo económico

El dinero también empuja. Las ayudas para comprar bicicletas, los programas de préstamo y los aparcamientos seguros son medidas que abaratan o facilitan el paso a un estilo de vida más activo. El aparcamiento merece atención propia: el miedo al robo es uno de los motivos por los que mucha gente con bicicleta no la usa a diario.

En el plano estatal, el Consejo de Ministros aprobó en junio de 2021 la Estrategia Estatal por la Bicicleta, el primer plan de ámbito nacional que trata la bicicleta a la vez como transporte cotidiano, ocio, deporte, turismo e industria.

5. Participación ciudadana y diseño colaborativo

Las políticas de movilidad activa funcionan mejor cuando quienes van a usarlas participan en su diseño. Implicar a los vecinos en la planificación de calles, carriles y programas ayuda a que las soluciones respondan a lo que la gente necesita de verdad, y eleva mucho las posibilidades de que se acepten y duren. Una calle peatonalizada contra la opinión del barrio corre el riesgo de reabrirse al tráfico en cuanto cambia el gobierno municipal.

Medidas que se refuerzan

Ninguna de las cinco medidas funciona aislada. Una campaña sin carriles genera frustración, y unas ayudas para comprar bicicleta sin aparcamientos seguros acaban en bicicletas guardadas en el trastero. La ventaja de la movilidad activa frente a otras políticas de transporte es su coste: casi todo lo que requiere es barato comparado con una nueva línea de metro o una variante de carretera, y los resultados se notan en pocos años.

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