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Arcén

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57 artículos · 2016–2026

Coche compartido y VTC

Yape en el asiento de atrás: cómo se cobra y se paga un viaje en Lima

En Lima el viaje se paga de tres maneras y cada una deja el dinero en manos del conductor en un momento distinto. La que más ha crecido convierte el teléfono en la caja del negocio.

· 4 min de lectura

En el Perú, un viaje pedido por aplicación termina casi siempre igual: el coche se detiene, el pasajero mira el teléfono y el conductor espera a saber cómo le van a pagar. En Lima la respuesta tiene tres versiones, y para quien conduce no son equivalentes. Cada una decide cuándo llega el dinero, cuánto riesgo corre mientras tanto y qué parte de la tarifa ve de verdad.

Efectivo

Es la forma más antigua y sigue siendo la que muchos pasajeros prefieren. El conductor cobra en el acto la tarifa entera, sin esperar a nadie. A cambio carga con todo lo demás: tener sencillo para el vuelto a las once de la noche, llevar billetes encima en una ciudad donde eso es un riesgo, y llevar la cuenta de lo que debe a la plataforma, porque la comisión del viaje no desaparece por haberse cobrado en mano. La aplicación la recupera de otra forma, normalmente de los viajes pagados con tarjeta o como un saldo pendiente que el conductor tiene que cubrir.

Tarjeta en la aplicación

Con la tarjeta registrada, el cobro lo hace la plataforma. El pasajero no saca nada del bolsillo, el conductor no toca dinero y la comisión se descuenta antes de que el resto llegue a su cuenta, en las fechas de abono que fija cada empresa. Es la opción más limpia y la más lenta: el viaje de un lunes puede convertirse en dinero disponible días después, y para quien llena el tanque cada mañana ese desfase pesa.

La billetera del teléfono

La tercera versión es la que ha cambiado la calle. Al final de un viaje marcado como pago en efectivo, el pasajero abre Yape, la billetera del BCP, o Plin, la de BBVA, Interbank y Scotiabank, escanea el código del conductor o escribe su número, y la tarifa llega en segundos. Para la aplicación el viaje cuenta como efectivo. Para el conductor es mejor que el efectivo: cobra todo al instante, no carga billetes y le queda un registro de cada pago.

Que funcione entre clientes de bancos distintos no fue espontáneo. El Banco Central de Reserva aprobó en 2022 el reglamento de interoperabilidad de los servicios de pago (Circular 0024-2022-BCRP), que obligó a Yape y Plin a conectarse entre sí en una primera fase con plazo en 2023. Desde entonces el pasajero no necesita preguntar qué billetera usa el conductor.

El conductor como negocio

Quien maneja para una aplicación es, ante el Estado, un pequeño negocio. Para el taxi independiente, la Autoridad de Transporte Urbano pide un RUC activo con el transporte de personas como actividad principal. Ese negocio tiene ingresos variables y gastos fijos: combustible, mantenimiento, SOAT, revisión técnica, la cuota del coche si todavía se está pagando. Y su caja, cada vez más, es el teléfono.

La billetera del teléfono tampoco se queda en el viaje. Con la misma billetera con que cobra, el conductor puede pagar lo que mantiene el coche andando, y hasta una deuda pequeña se salda por ese canal: una empresa limeña de préstamos en línea acepta la devolución por Yape o Plin, además de la transferencia bancaria. Para quien vive del volante, eso convierte el celular en la caja completa del negocio, y también en el lugar donde se mezclan la plata del coche y la de la casa.

Esa mezcla es el problema real. Cuando los cobros del día, el mercado, el recibo de la luz y la cuota del coche salen del mismo saldo, el conductor deja de saber cuánto gana el coche y cuánto se lleva la casa. Un mes de reparaciones se come el dinero del colegio sin que nadie lo decida, y un buen mes parece mejor de lo que fue porque nadie apartó lo del mantenimiento.

La solución no exige ninguna aplicación nueva. Basta con una segunda cuenta, aunque sea en otro banco, para el coche: ahí entra un porcentaje fijo de lo cobrado cada noche y de ahí salen el combustible, el taller y las cuotas. Lo que queda en la billetera principal es el sueldo del conductor. Una vez por semana, una cifra apuntada en papel: cuánto entró por viajes y cuánto costó el coche. Con eso basta para saber si el volante paga la casa o si la casa está pagando el volante.

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