Aparcando el automóvil (III): alternativas para movilidad a larga distancia
Última parte del repaso a las alternativas al coche en propiedad. En la larga distancia, la competencia llega de otros coches: los que se comparten.
· 4 min de lectura
Cuando el trayecto supera los 25 kilómetros, el coche propio sigue siendo la opción preferida de casi todo el mundo. Es también la distancia en la que resulta más difícil sustituirlo. Aun así, los servicios bajo demanda le van quitando uso, y los que más avanzan son los de coche compartido: el carsharing de flota y las plataformas de alquiler entre particulares.
Con esta entrega se cierra la serie basada en el análisis de CB Insights sobre las alternativas a la propiedad del automóvil, que ha recorrido antes los viajes cortos y los de media distancia.
Viajes de larga distancia
El carsharing se popularizó con Zipcar, que alquila coches a sus socios a cambio de una cuota mensual o anual. Desde entonces han surgido dos variantes con lógicas distintas.
- El carsharing flexible, en el que el operador reparte por la ciudad una flota propia que el usuario localiza y abre con el móvil.
- El alquiler entre particulares (P2P), en el que una plataforma pone en contacto a propietarios que quieren sacar rendimiento a su coche parado con personas que necesitan uno de forma puntual.
Carsharing flexible
Se parece al alquiler de coches de toda la vida en que el usuario elige entre una flota ya definida, casi siempre de un solo fabricante o del propio operador. La diferencia está en dónde se recoge y se deja el coche. En lugar de volver a una oficina o a una plaza fija, el usuario puede aparcar en cualquier punto de una o varias zonas de la ciudad. En ciudades pequeñas y medianas este modelo funciona también para trayectos cortos y medios, así que encajaría sin problema en las dos entregas anteriores. Madrid es uno de sus laboratorios en Europa: car2go, Emov y Zity mueven allí flotas de coches eléctricos que se aparcan en la calle.
Hay indicios de que ya sustituye al coche en propiedad. Un estudio del Transportation Sustainability Research Center de la Universidad de California en Berkeley analizó car2go, el servicio de Daimler, en cinco ciudades norteamericanas. Entre el 2 % y el 5 % de los socios había vendido un coche gracias al servicio, y entre el 7 % y el 10 % había renunciado a comprarse uno porque ya no le hacía falta. Las ciudades estudiadas fueron Calgary, San Diego, Seattle, Vancouver y Washington, y el cálculo agregado es llamativo: por cada coche de car2go en la calle, sus socios vendieron entre uno y tres vehículos propios y dejaron de comprar entre cuatro y nueve.
El éxito de estas fórmulas, unido a que el público se ha acostumbrado a pagar por servicios en lugar de por objetos, ha llevado a varios fabricantes a presentarse como empresas de servicios de movilidad además de constructores de coches. BMW, Ford y GM tienen ya servicios de carsharing flexible en distintas ciudades.
Alquiler entre particulares
El P2P aprovecha una ineficiencia enorme: un coche particular pasa aparcado alrededor del 95 % de su vida útil. Al alquilarlo cuando no lo usa, el dueño convierte ese tiempo muerto en ingresos.
Quien alquila también sale ganando. Tiene acceso a una variedad de modelos mucho mayor que en una alquiladora convencional, incluidos deportivos y coches de lujo como un Porsche o un Lamborghini. Las plataformas suelen incluir el seguro en el precio, lo que da tranquilidad a ambas partes, y no cobran cuota de socio.
En España lo ofrecen plataformas como SocialCar o Drivy. Turo es el nombre más asentado del sector en Estados Unidos. Tiene detrás a GV, el brazo inversor de Google, a Daimler y a fondos de capital riesgo como Kleiner Perkins Caufield & Byers, una lista de inversores que dice mucho del interés que despierta el sector.
Getaround, su gran competidor, anunció en agosto una ronda de 300 millones de dólares encabezada por SoftBank, en la que también ha participado Toyota. El fabricante japonés ya había invertido 10 millones en octubre de 2016. En abril, Getaround se alió con Uber para lanzar Uber Rent, que permite alquilar coches de particulares desde la aplicación de Uber y que de momento se prueba en San Francisco.
GM también ha entrado en el alquiler entre particulares. Además de su servicio de carsharing flexible, Maven, ha abierto este verano una plataforma para que los dueños de coches de sus marcas los alquilen a otras personas.
Obstáculos regulatorios
Los fabricantes no son los únicos inquietos. Las alquiladoras tradicionales, como Avis o Hertz, ven cómo parte de su clientela se va a coches de particulares más baratos. Su respuesta ha sido presionar a los legisladores para que las plataformas de coche compartido paguen los mismos impuestos y cumplan las mismas normas que ellas.
Maryland ofrece un ejemplo: el estado ya ha aprobado una ley que acerca las obligaciones de las empresas de coche compartido a las de las compañías de alquiler convencionales. Si otros estados siguen el mismo camino, parte de la ventaja en precio del alquiler entre particulares, que se apoya en no soportar esas cargas, se reducirá.
Para seguir leyendo
- Carsharing (I): introducción
Coche compartido y VTC ·
- General Motors lanza Maven para alquilar coches entre particulares
Coche compartido y VTC ·
- Carpooling (I): qué es, cómo surgió y cómo funciona
Coche compartido y VTC ·