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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Vehículo autónomo

Renault presenta EZ-PRO, su propuesta autónoma para el reparto del futuro

Un módulo guía con una persona a bordo y una fila de cápsulas que lo siguen sin enganches. Así imagina Renault la furgoneta de reparto de 2030.

· 3 min de lectura

El coche particular será uno de los grandes afectados por la conducción autónoma, pero probablemente no el primero. Donde esta tecnología puede cambiar antes las cosas es en los vehículos comerciales que trabajan en ciudad, y en particular en el reparto. El comercio electrónico no deja de crecer, los clientes quieren sus paquetes cada vez más rápido y a la hora exacta, y las empresas de mensajería trabajan con márgenes cada vez más ajustados.

Hay además razones prácticas para que el reparto vaya por delante. Una flota comercial recorre rutas conocidas, vuelve cada noche a un mismo almacén donde puede recargar y la gestiona una empresa capaz de amortizar sensores caros entre miles de entregas. Nada de eso ocurre con el coche de un particular.

Renault ha querido adelantarse con el EZ-PRO, un concepto que presentó en septiembre en el IAA de Vehículos Comerciales de Hannover, en Alemania. Es urbano, modular, eléctrico y autónomo, y está pensado para sustituir dentro de las ciudades a las furgonetas y a los camiones medianos y pesados que hoy se encargan del último tramo de la entrega.

Un tren sin vagones enganchados

La idea se basa en un convoy. Delante va un módulo guía autónomo y detrás le siguen otros módulos, también eléctricos y sin conductor, que circulan en fila como los vagones de un tren, pero sin ninguna unión física entre ellos. Cada cápsula puede separarse del grupo y hacer por su cuenta una entrega concreta, y su interior se configura según el cliente y el tipo de mercancía.

El módulo guía lleva un asiento para una persona que supervisa la flota. No es un conductor: el vehículo avanza solo y, para los casos en que haga falta intervenir, dispone de un mando tipo joystick en lugar de volante. Renault imagina a ese ocupante dedicado a otras tareas, como planificar rutas, atender personalmente a los clientes o hacer entregas delicadas que requieran un trato especial. La marca reconoce que, en esta fase de estudio, la supervisión humana sigue presente, aunque nadie conduzca de forma activa.

El destinatario también cambia de papel. Puede elegir dónde, cuándo y cómo recibe el pedido, seguir el envío en tiempo real y recibir avisos en el móvil, o recogerlo a cualquier hora en taquillas de autoservicio que se abren desde una aplicación.

Eléctrico y maniobrable

Todos los módulos son eléctricos, de propulsión trasera y con dirección en las cuatro ruedas para moverse con soltura por calles estrechas. Frente a las furgonetas diésel, que son hoy la norma en el reparto, eso supone quitar emisiones y ruido de los barrios.

El argumento de fondo es el tráfico. Según Renault, el reparto de última milla llega a representar hasta el 30 % de la circulación en las ciudades. Las empresas de transporte buscan bajar el coste de cada entrega y los ayuntamientos quieren menos vehículos en la calle. Un sistema compartido, en el que un mismo convoy lleva envíos de distintos clientes, promete responder a las dos cosas.

Para dentro de una década

Nadie debería esperar ver un EZ-PRO repartiendo el año que viene. La propia marca sitúa este tipo de sistemas en torno a 2030, al menos una década por delante. Entretanto, su oferta real para el reparto sin emisiones es la Renault Master Z.E., una furgoneta grande, eléctrica y conectada.

El EZ-PRO completa una familia de conceptos que la marca empezó en el Salón de Ginebra de marzo con el EZ-GO, un robotaxi eléctrico para pasajeros. Y no es el único fabricante con planes parecidos. En el mismo salón de Hannover, Mercedes-Benz enseñó el Vision URBANETIC, un chasis autónomo sobre el que se montan carrocerías intercambiables, de mercancías o de viajeros, según lo que se necesite en cada momento.

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