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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Empresas y startups

La innovación, vía rápida hacia la movilidad sostenible: una jornada en Sevilla

Una jornada en la Fundación Cajasol reunió a la administración local, a empresas emergentes y a los finalistas de un concurso de ideas ciudadanas para hablar de cómo se mueve la ciudad.

· 6 min de lectura

La Semana Europea de la Movilidad se celebra cada año del 16 al 22 de septiembre, y en 2017 tenía como lema la movilidad limpia, compartida e inteligente. Sevilla la aprovechó para preguntarse qué puede aportar la innovación a una ciudad que, como todas las grandes, convive con atascos y contaminación.

El 21 de septiembre la Fundación Cajasol acogió una jornada sobre movilidad sostenible en la que participó Emasesa, la empresa metropolitana de aguas, y que sentó en la misma sala a responsables municipales, a un consultor con experiencia en Barcelona, a varias startups y a vecinos con propuestas propias. La idea que recorrió todas las intervenciones fue que los avances llegan cuando la administración, las empresas y la ciudadanía empujan en la misma dirección.

Carmen Clarisa Castreño, primera teniente de alcalde y responsable municipal de Economía, Comercio y Relaciones Institucionales, abrió el acto. Advirtió de que los cambios culturales son los que más cuestan, una cuestión de “cambiar el chip”, en sus palabras. Defendió un transporte público cada vez más eficiente, aseguró que el Ayuntamiento está comprometido con ese objetivo y dirigió una invitación explícita a startups y profesionales para que aporten ideas y soluciones.

Las tendencias, vistas desde Barcelona

El consultor Martí Jofre, especializado en soluciones de movilidad sostenible y buen conocedor del sector público, repasó lo que ya se aplica en Barcelona y las tendencias que avanzan en el resto del mundo.

La primera es la electrificación. Casi todos los fabricantes venden ya modelos híbridos o eléctricos, y las políticas que premian el transporte limpio irán renovando el parque. La segunda es el coche conectado. Jofre recordó que desde 2018 todos los coches nuevos saldrán de fábrica conectados por ley, en referencia al eCall, el sistema europeo de llamada automática de emergencia. Es obligatorio en los modelos homologados a partir del 31 de marzo de 2018 y, en caso de accidente grave, avisa al 112 y envía la posición del vehículo.

Sobre el coche autónomo fue prudente. Muchos coches actuales llevan asistentes a la conducción que en la práctica son sistemas semiautónomos, pero el vehículo completamente autónomo tardará. Hay quien lo sitúa en 2021 o 2022. En España, según Jofre, llegará más tarde o se limitará al principio a entornos muy concretos.

La tendencia que más deprisa crece es la movilidad compartida, que ya se ha diversificado en varias modalidades:

  • coche compartido, con operadores como Emov o Car2go y fabricantes que preparan su propia marca, como Renault, que va a lanzar con Ferrovial un servicio con 500 Zoe eléctricos;
  • motos compartidas, con eCooltra entre otros;
  • bicicleta pública, con Sevici, en marcha desde 2007, como caso de éxito en la propia Sevilla;
  • vehículo con conductor contratado por aplicación (ride hailing), el terreno de Uber y Cabify;
  • viajes compartidos en el coche de un particular (carpooling), donde BlaBlaCar domina los trayectos interurbanos, aunque en la ciudad ninguna plataforma ha despegado;
  • autobús bajo demanda, con ejemplos como LocalTerminal.

Pese a tanta oferta, un estudio de la consultora de Jofre concluye que el 75 % de los barceloneses todavía no conoce estos servicios. Jofre añadió que el coche autónomo, si llega a tiempo, abaratará mucho el coste de operar plataformas como Uber, pero advirtió de que antes hay que asentar la cultura del coche compartido.

Cuatro startups

CycleSMARTcity presentó un dispositivo conectado y geolocalizado que mide la contaminación del aire. La idea es instalarlo en lo que ya circula por la ciudad (bicicletas, autobuses, vehículos de limpieza) para medir la calidad del aire calle a calle, justo donde los vecinos viven y respiran. Con esos datos se elabora un mapa ambiental que señala las zonas con más partículas y ayuda a decidir dónde actuar. Su fundador, Héctor Domínguez, recordó que la ciudad ha rebasado once veces los límites de contaminación permitidos.

MissionBox, presentada por su fundador, Gregorio López, es un servicio de mensajería urbana nacido en 2010 que opera en nueve ciudades españolas y entrega en 30 o 40 minutos. Todo se gestiona en línea. Su plataforma, con un marketplace propio, permite comprar, recoger o enviar cualquier cosa dentro de la misma ciudad con el compromiso de entregar en menos de una hora. Sirve a particulares que no quieren salir de casa y a comercios de barrio que quieren vender por internet sin montar su propia logística.

Scoobic es un vehículo eléctrico para el reparto de última milla. Lo fabrica Passion Motorbike Factory y lo presentó José María Gómez, su creador. Tiene la agilidad de un scooter y baterías extraíbles: en vez de esperar a que se cargue, se cambia la batería y el vehículo apenas pasa tiempo parado. En la presentación se habló de una capacidad de hasta 1.000 kilos de carga, una cifra que lo hace atractivo para distribuir mercancía en el centro de la ciudad.

LocalTerminal se centra en el transporte colectivo a eventos. Su fundador, José Pablo Pérez, puso dos cifras sobre la mesa: el 84 % de los desplazamientos en España se hacen en coche, y cada coche lleva de media 1,2 ocupantes. La plataforma permite organizar un viaje a un concierto o a una conferencia, o sumarse a uno ya creado. La particularidad está en que los pasajeros acuerdan entre ellos dónde se les recoge, dónde se detiene el vehículo, adónde va y a qué hora.

Lo que ya hacen las empresas municipales

Dos responsables de Emasesa expusieron varios proyectos del Ayuntamiento y de sus empresas en los que la innovación ha tenido peso. La propia Emasesa tiene una flota de 25 coches eléctricos, controla sus vehículos con telemática y ha puesto en marcha un servicio de coche compartido para sus empleados.

Lipasam, la empresa de limpieza, usa sensores que indican el nivel de llenado de los contenedores. Así solo se vacían cuando están al 70 u 80 %, y las rutas de recogida se ajustan cada día a lo que hace falta. Sus operarios se desplazan además en triciclos y motocarros eléctricos.

Tussam, la empresa de autobuses urbanos, tiene ya la mitad de su flota propulsada por gas natural comprimido, lo que evita la emisión de más de 250 toneladas de CO2 al año. El cambio tiene otra ventaja menos citada: los motores de gas emiten muchas menos partículas que los diésel, y las partículas son de los contaminantes que más pesan en la calidad del aire de una calle concreta.

Las ideas de los vecinos

La jornada contó también con los cinco finalistas de un concurso de ideas abierto a la ciudadanía para una movilidad urbana más sostenible. Ganó una propuesta tecnológica para coordinar los semáforos de la ciudad y mejorar la circulación. Entre las demás había aparcamientos disuasorios en los que cambiar el coche propio por uno eléctrico, una aplicación para controlar y hacer más eficientes las rutas y la unificación de las tarjetas de transporte público en una sola. Ninguna exige tecnología que no exista. Casi todas dependen de que distintas administraciones y operadores se pongan de acuerdo, que es justo el tipo de cambio cultural del que había hablado Castreño al abrir la jornada.

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