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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Empresas y startups

Startups de movilidad que están cambiando la forma en que nos movemos

Un repaso a once empresas jóvenes que trabajan sobre problemas muy concretos de la movilidad urbana. No es una clasificación: cada una aparece por lo que propone, según lo que la propia empresa dice hacer.

· 5 min de lectura

La movilidad urbana ya no es solo cosa de fabricantes de coches y de empresas de transporte público. Entre unos y otras ha crecido una capa de compañías pequeñas que atacan problemas muy concretos: dónde dejar la moto, cómo cargar un patinete sin esperar, cuánto CO2 emite la plantilla de una empresa en sus desplazamientos. Esta selección reúne once de ellas, activas en mayo de 2023, agrupadas por el problema que intentan resolver.

No pretende ser un ranking, y las descripciones se basan en lo que cada empresa dice ofrecer. Conviene tener presente el momento: desde 2022 el capital riesgo se ha retraído mucho y la micromovilidad atraviesa una fase de ajuste, así que para varias de estas compañías el reto inmediato es financiarse, más que crecer.

Aparcar

Encontrar sitio sigue siendo uno de los mayores quebraderos de cabeza de quien conduce por una ciudad, y de paso complica la circulación de todos los demás. El urbanista Donald Shoup revisó en 2006 los estudios disponibles sobre el tema y encontró que, de media, cerca del 30 % del tráfico en los centros analizados correspondía a coches que buscaban dónde aparcar. LetMePark conecta a los conductores con aparcamientos y con otros servicios de movilidad. Su propuesta es que aparcar sea sencillo, que se pueda gestionar con la voz y que funcione de forma automática de principio a fin.

MiMoto se ocupa de un problema que afecta a mucha gente y del que se habla poco: dónde dejar la moto. Ofrece una red de aparcamientos para motos en el centro de las ciudades, en locales a pie de calle y sin rampas, lejos de la imagen del garaje subterráneo. En ciudades que restringen cada vez más el aparcamiento de motos en las aceras, una plaza fija cerca del destino tiene su público.

Homyhub trabaja en el garaje privado. Su sistema permite abrir y gestionar la puerta del garaje con el teléfono y dar acceso a otras personas desde cualquier lugar y a cualquier hora. Parece una pieza menor, pero tiene consecuencias: si el acceso a una plaza se puede conceder a distancia, compartirla o alquilarla por horas deja de exigir que alguien entregue un mando.

Vehículos sin la carga de la propiedad

Volvero es una aplicación de coche compartido entre particulares. Pone en contacto a propietarios con conductores que necesitan un coche de forma puntual. El modelo aprovecha un recurso muy infrautilizado, porque un coche privado pasa aparcado la mayor parte de su vida, y su viabilidad depende de que ambas partes confíen en el sistema de reservas, en la verificación de usuarios y en la cobertura del seguro durante cada alquiler.

Wifly propone tener una bicicleta eléctrica sin comprarla. Con una cuota mensual, el usuario dispone de su propia eBike y la empresa se hace cargo del mantenimiento, las reparaciones y el seguro. La suscripción rebaja la barrera de entrada, que en una bicicleta eléctrica de calidad supera con facilidad el millar de euros, y traslada al proveedor el riesgo de las averías.

Rhyde va por otro camino hacia un objetivo parecido. Vende patinetes y bicicletas eléctricas reacondicionados, a precios por debajo de los nuevos. Alargar la vida de estos vehículos reduce las emisiones asociadas a fabricar otros y acerca la micromovilidad eléctrica a quien no quiere o no puede pagar uno nuevo.

Energía

Smobery ha desarrollado una estación inteligente para intercambiar baterías y gestionar la energía. En lugar de enchufar el vehículo y esperar, el usuario cambia la batería gastada por otra cargada en menos de tres minutos, según la empresa, y consulta en el móvil toda la información al momento.

El intercambio tiene más sentido en motos y patinetes eléctricos, cuyas baterías son lo bastante pequeñas para cambiarse a mano. Su éxito depende en buena medida de que los fabricantes acuerden formatos comunes. Honda, Yamaha, Piaggio y KTM crearon en 2021 un consorcio precisamente con ese fin.

Datos del vehículo y del desplazamiento

LinkedCar parte de una idea sencilla: un coche moderno genera información útil para mucha gente además de su dueño. Su plataforma centraliza los datos del vehículo y los pone al servicio de concesionarios, aseguradoras, empresas de renting, servicios de asistencia en carretera y los propios conductores. El conductor queda en el centro y cada actor accede a lo que necesita, lo que abre la puerta a modelos de negocio y financieros nuevos, a una relación más estrecha con el cliente y a resolver incidencias en tiempo real.

GoCleer aplica inteligencia artificial a los datos de movilidad y trabaja con tres tipos de cliente. A las ciudades les ayuda a que los ciudadanos conozcan sus opciones de desplazamiento y se pasen a formas más sostenibles, seguras y activas, y les da datos detallados y actualizados para sus estrategias de descarbonización. A las empresas les permite medir cómo se desplaza su plantilla, animarla a cambiar de hábitos y alimentar sus informes de sostenibilidad (ESG) y de emisiones netas cero con datos anónimos. A las aseguradoras les ofrece información sobre hábitos de movilidad para valorar mejor el riesgo y relacionarse con sus clientes.

El viaje completo en una aplicación

Meep ofrece un conjunto de herramientas de movilidad como servicio (MaaS): una aplicación para el usuario, una plataforma modular para integrar los servicios de distintos operadores y una plataforma de datos. El objetivo es que quien vive en una ciudad encuentre en una sola aplicación todo el transporte disponible, público y privado, y que eso favorezca moverse a pie, en bici y combinando modos.

Ualabee reúne en su plataforma la información del transporte público, de los servicios de micromovilidad y de los vehículos con conductor contratados por aplicación. Sirve para planificar rutas y consultar horarios, y se dirige tanto a usuarios particulares como a empresas y operadores de transporte.

Ni Meep ni Ualabee pueden funcionar solas. Dependen de que los operadores, públicos y privados, abran sus datos de horarios, disponibilidad y precios, y esa misma dependencia la comparten LinkedCar y GoCleer con fabricantes y usuarios. Buena parte del recorrido que tengan estas empresas se decidirá en esas negociaciones, más que en la calidad de sus aplicaciones.

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