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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Coche compartido y VTC

Los millennials, los mayores impulsores del coche como servicio (CaaS)

Un coche que pasa el 96 % del tiempo parado es un producto caro para lo poco que se usa. La generación que llega ahora a la edad de conducir ha hecho esa cuenta.

· 3 min de lectura

Casi cada semana llega algún anuncio sobre coches autónomos, y esos avances van a cambiar mucho la industria automotriz. Pero el cambio de fondo puede llegar por otro lado, el de la propiedad. La idea de que cada familia necesita su coche empieza a resquebrajarse, y más deprisa entre los jóvenes.

Del coche en propiedad al coche como servicio

La preferencia por usar un coche cuando hace falta, a la carta, en lugar de tenerlo en el garaje, ya se nota en el crecimiento de las plataformas de carsharing y de alquiler entre particulares (peer-to-peer). Hoy tener coche es lo normal y alquilarlo es la alternativa. Todo apunta a que esa relación se va a invertir.

El modelo que viene tiene nombre en inglés: car as a service, CaaS. Se paga una suscripción o una tarifa por uso, y el coche deja de ser un bien que se compra. No es un invento de la automoción. Se ha extendido ya en sectores muy distintos que comparten un rasgo: productos caros de poseer y que se usan poco.

El cine en casa es el ejemplo más claro. Un DVD costaba bastante para las pocas veces que se veía la película. Los servicios de streaming por suscripción, con Netflix a la cabeza, abarataron muchísimo cada visionado y pusieron un catálogo enorme al alcance de cualquiera.

Con el coche la cuenta es parecida o peor. Según el RAC Foundation británico, un coche medio pasa el 96 % del tiempo aparcado. Por algo que cuesta tanto, el precio de cada hora de uso real resulta desproporcionado.

Una generación que no quiere pagar por depreciarse

Varios factores están cambiando los hábitos de consumo, y afectan sobre todo a los millennials. A esta generación le importa menos poseer. Para un adolescente de hoy, tener coche en cuanto cumpla la edad de conducir ya no es la prioridad que era para sus padres.

Tampoco le atraen las compras grandes a largo plazo que pierden valor cada año, y tiene motivos. A eso se sumó la crisis económica, que convirtió el coche en propiedad, y sobre todo el segundo coche de la familia, en un gasto prescindible.

Cómo tendrá que adaptarse la industria

El paso de la propiedad al CaaS irá de la mano del coche autónomo y del coche conectado. Uber ya ha tomado posiciones para cuando lleguen los vehículos sin conductor, y otros harán lo mismo.

La demanda de coche como servicio obligará a cambios en toda la cadena. Las aseguradoras ya ofrecen pólizas para el alquiler entre particulares. Los fabricantes tendrán que acostumbrarse a vender a una economía a la carta, en la que el coche deja de ser una pieza fija de cada familia. Si lo que cuenta es el precio por trayecto y la comodidad, es lógico que se concentren en coches fiables, baratos de operar y duraderos, más que en el prestigio de la marca.

Las tecnologías conectadas ayudarán en otro frente. Al registrar cómo conduce cada persona y con qué hábitos, permitirán a los proveedores de CaaS ajustar la oferta, y el precio, a cada tipo de conductor.

La tesis la planteaba Richard Laughton en una columna publicada en la edición británica del HuffPost sobre el futuro de la conducción. En España varias de esas piezas ya circulan: carsharing por minutos en Madrid y alquiler entre particulares en todo el país.

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