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Arcén

Apuntes sobre cómo nos movemos por la ciudad

57 artículos · 2016–2026

Coche compartido y VTC

La forma de desplazarse en los EE. UU. está cambiando, pero no a mejor

Ocho años de políticas para sacar a la gente del coche han dejado su cuota casi intacta. Lo que sí ha cambiado es cómo se reparte el resto.

· 3 min de lectura

Muchas ciudades de Estados Unidos llevan años intentando que sus vecinos dejen el coche en casa. Los datos del censo dicen que, en conjunto, no lo han conseguido. Entre 2010 y 2018, la proporción de trabajadores que van en coche a su puesto se ha mantenido prácticamente fija, en torno al 90 %. Y dentro de esa cifra, quienes comparten el coche con otros han pasado del 11 % al 10,5 %.

Las cifras salen de la American Community Survey, la encuesta anual de la Oficina del Censo, según el análisis que ha publicado Quartz. Son estimaciones construidas a partir de una muestra de alrededor del 1 % de la población. Incluyen a los trabajadores a jornada completa y parcial, y dejan fuera al 5,6 % que trabaja desde casa. Conviene recordar además que solo miden el viaje al trabajo, no los desplazamientos para comprar, estudiar o ir al médico.

Lo que se mueve fuera del coche

Si el coche no cede, el reparto del resto sí está cambiando. Entre 2010 y 2018, el porcentaje de trabajadores que va en metro, en tren o en taxi creció más de un 10 %. Los que van andando bajaron un 5 %, y los que usan el autobús, un 11 %.

Esos porcentajes son variaciones relativas sobre cuotas pequeñas, no puntos del total. Un 10 % más de algo que pesa poco sigue pesando poco: un medio de transporte que pase del 5 % al 5,5 % de los trabajadores ha crecido un 10 %, pero solo ha ganado medio punto. Es la razón por la que el conjunto apenas cambia aunque algunas partidas parezcan moverse mucho.

El efecto Uber, más pequeño de lo que parece

La categoría que el censo llama «taxi, motocicleta u otros» empezó a subir hacia 2015, justo cuando Uber despegaba en Estados Unidos. Lo más probable es que ese aumento se deba a Uber y Lyft, y hay indicios de que para algunos viajeros sustituyen al transporte público. Pero el salto es mínimo: entre 0,1 y 0,25 puntos porcentuales sobre el total de trabajadores.

Dicho de otro modo, las aplicaciones de VTC no han cambiado cómo va a trabajar el grueso de la población urbana, por mucho ruido que hayan hecho. Su peso puede ser mayor en los viajes de ocio o en los trayectos al aeropuerto, pero esta encuesta no los recoge.

Más lejos del centro, más dependencia del coche

Detrás del estancamiento hay una tendencia de fondo. Cada vez más gente se muda a las afueras, mientras la inversión pública en transporte se reduce. Con esas dos condiciones, conducir hasta el trabajo sigue siendo la opción más cómoda para muchos, e ir andando resulta cada vez menos realista.

La suburbanización deja huellas concretas en los datos. Baja el autobús y sube el tren. El autobús cubre sobre todo recorridos breves; el metro y el cercanías convienen más a quien vive lejos del centro. Hay otros factores. El uso del autobús suele crecer en épocas de crisis económica, y Estados Unidos no atraviesa ahora ninguna. Además, varias ciudades han inaugurado en estos años líneas de tren ligero que sustituyen rutas de autobús, lo que traslada viajeros de un modo a otro sin cambiar el total.

Menos gente que se desplaza

El último cambio es quizá el más interesante para el futuro. Cada vez hay menos personas que necesitan desplazarse para trabajar. En 2010 trabajaba desde casa el 4,5 % de los ocupados; en 2018 lo hacía ya el 5,6 %. No es una cifra enorme, pero crece de forma sostenida, y cada persona que teletrabaja es un viaje que no hay que resolver ni en coche ni en ninguna alternativa.

Visto desde Europa, el caso estadounidense recuerda que la oferta de alternativas no basta si la ciudad sigue creciendo hacia fuera y el transporte público pierde financiación. Las aplicaciones de movilidad compiten por una porción del mercado que, al menos allí, sigue siendo pequeña.

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