¿Está llegando por fin la tecnología NFC al coche conectado?
El mismo chip que permite pagar acercando el móvil a un datáfono puede abrir el coche, cargar el perfil del conductor o conectar el Wi-Fi de a bordo. Los fabricantes alemanes lo prueban; otros prefieren esperar.
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Quien paga el café acercando el móvil al datáfono ya usa NFC sin pensar en ello. La sigla corresponde a Near Field Communication, una comunicación por radio que trabaja a 13,56 MHz y que solo funciona cuando los dos dispositivos están a unos pocos centímetros. Esa limitación, que parece un defecto, es justo lo que interesa a la industria del automóvil: una conexión que exige un gesto deliberado del usuario y que difícilmente se establece por accidente o desde lejos.
Ahora que buena parte de los móviles lo incorporan, los fabricantes de coches empiezan a preguntarse qué hacer con él. El coche compartido necesita dar acceso a vehículos sin entregar llaves físicas, en las flotas de empresa un mismo coche pasa por muchas manos y emparejar el teléfono por Bluetooth sigue siendo engorroso. Además, cada vez más conductores esperan que el coche reconozca quién se sienta al volante y ajuste el interior a su gusto.
Lo que el NFC puede hacer dentro de un coche
El NFC Forum, la asociación que desarrolla los estándares de la tecnología, explicó a la consultora IHS que espera una oleada de productos para automoción entre 2016 y 2017. Su razonamiento es sencillo: la electrónica del vehículo ya es una plataforma, el móvil también, y un canal rápido y seguro entre ambos da pie a muchos servicios. Estas son las aplicaciones que la asociación ve más cerca del mercado:
- usar el teléfono como llave, tanto para abrir las puertas como para arrancar el motor;
- guardar un perfil por conductor con la posición del asiento y de los retrovisores y la temperatura del climatizador;
- sincronizar el móvil con el sistema de información y entretenimiento;
- configurar la conexión Wi-Fi del coche sin menús ni contraseñas;
- leer datos del vehículo y avisar al propietario cuando toca una revisión;
- pagar desde el propio coche peajes, contenidos o un pedido en un autoservicio.
Para quien gestiona vehículos, la llave digital tiene una ventaja añadida: si el permiso vive en un teléfono, se puede conceder o retirar sin que nadie se desplace.
Los primeros en moverse: BMW y Mercedes-Benz
Como tantas otras tecnologías, el NFC entra en el coche por la gama alta. BMW fue el primer fabricante en llevarlo al habitáculo. Su Car Hotspot LTE, lanzado en 2012, crea una red Wi-Fi a bordo, y para unirse a ella basta con apoyar un teléfono compatible sobre la zona marcada del aparato: la conexión se configura sola.
La marca bávara trabaja ahora sobre todo en lo que llama Smart Access, que permite abrir el coche y ponerlo en marcha desde un dispositivo inteligente. En el Mobile World Congress de Barcelona, en febrero, presentó además una versión de DriveNow, su servicio de coche compartido, basada en NFC. El cliente se registra una vez y verifica su identidad con la aplicación del móvil o con una tarjeta. A partir de ahí accede al vehículo y paga el uso sin más trámites.
Mercedes-Benz eligió el CES de Las Vegas, en enero, para anunciar que el nuevo Clase E llevará NFC. Basta dejar el teléfono sobre una zona señalada al frente de la consola para que se enlace con el sistema multimedia. Ese mismo teléfono puede hacer de llave digital para bloquear y desbloquear el coche.
La seguridad como argumento
Más que la comodidad, lo que inclina a los fabricantes alemanes hacia el NFC es la seguridad. La tecnología crea un canal cifrado para transmitir información sensible y se apoya en un elemento seguro de hardware, el mismo principio que la ha convertido en candidata seria a sustituir a las tarjetas en los pagos con el móvil. En su conversación con IHS, BMW señaló la seguridad como la razón principal para preferirla, y Daimler, Volkswagen y Audi siguen una línea parecida. Tiene lógica: abrir un coche o arrancarlo son operaciones con exigencias de seguridad muy altas.
Parte de la protección depende también del usuario. Un teléfono que sirve de llave debe estar bloqueado con código o huella y conviene tenerlo actualizado, porque perderlo equivale a perder las llaves.
Frente a Bluetooth, Wi-Fi y la nube
Bluetooth y Wi-Fi están muy extendidos en el coche, pero piden al usuario que empareje los dispositivos a mano, algo que dura varios segundos y no siempre sale a la primera. Con NFC basta acercar el teléfono y la conexión se establece en una fracción de segundo. Además gasta mucha menos energía, algo que importa en un sistema que debe responder aunque el coche lleve días aparcado.
La otra alternativa es la nube. Servicios como OnStar, de General Motors, o ConnectedDrive, de BMW, ya permiten abrir o arrancar el coche a distancia. El inconveniente es que coche y teléfono deben tener conexión a internet en ese momento, y eso no está garantizado en un aparcamiento subterráneo o en una carretera secundaria con poca cobertura. El NFC resuelve la interacción en local, entre dos objetos separados por unos centímetros.
Ninguna de estas tecnologías va a desplazar a las demás. El NFC actúa a muy corta distancia y solo cuando el usuario decide tocar. Bluetooth y Wi-Fi cubren distancias mayores y permiten cosas como localizar un dispositivo o comunicar dos aparatos directamente entre sí. La nube seguirá siendo imprescindible para servicios como la asistencia en caso de emergencia. Lo sensato es tratar el NFC como un complemento.
Por qué el coche va más despacio que el móvil
El NFC necesitó más de diez años para abrirse paso en los teléfonos, y se espera que el número de móviles compatibles crezca con fuerza durante los próximos cinco. En el automóvil ese ritmo todavía no se ha trasladado. Un modelo de coche se desarrolla durante años y se vende durante muchos más, mientras que un teléfono se renueva cada temporada. Y fuera de un puñado de pioneros, bastantes fabricantes siguen desconfiando del NFC y prefieren otras soluciones.
Volvo es el ejemplo más reciente. Este año ha anunciado que a partir de 2017 venderá coches con llaves digitales que funcionan solo por Bluetooth para bloquear, desbloquear y arrancar el vehículo. Que un fabricante de ese tamaño escoja otro camino indica que el NFC tardará en generalizarse dentro del coche.
Desde entonces la balanza se ha inclinado hacia el NFC como base de la llave digital: en junio de 2018 el Car Connectivity Consortium publicó la primera versión de su especificación Digital Key, que usa esta tecnología para que el móvil sirva de llave en coches de distintas marcas.
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