La historia del automóvil se repite.

Cuando pensábamos en los coches del futuro, muchos pensamos en un coche con grandes cambios funcionales pero con un aspecto clásico, un coche que volase y que se escondiesen las ruedas, que alcanzara velocidades ultra sónicas desplegando muchos alerones o que tuviera conciencia propia y nos hablase como Kitt.