Las tecnología del transporte será el próximo protocolo de Internet

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La prueba de comunicación que se llevó a cabo en 1975 entre Stanford y la Universidad College de Londres sería sin duda la innovación de comunicación más importante del siglo XX: El Protocolo de Internet (IP). En su esencia, IP se centró en la velocidad y la simplicidad. Esto requiere la descentralización de la “red” para que fuera posible.

Mientras que hay 75 millones de servidores que ejecutan la Internet global, hay 1,2 millones de coches de transporte global, que genera 253 millones de dólares sólo en los Estados Unidos. El uso del vehículo personal es muy ineficiente: se estima que los coches están aparcado el 95 por ciento de su vida útil.

Hay una razón por la cual las compañías de Internet líderes mundiales están buscando un hueco en la conducción autónoma; entienden la cuestión clave que subyace en la siguiente trama de protocolo de la tecnología del transporte autónomo, y no es otra que la misma descentralización que creó hace décadas Internet.

De acuerdo con un estudio de 2015 de McKinsey, en 2030, el 60 por ciento de la población mundial vivirá en las ciudades, frente al 50 por ciento de la actualidad. Algunos analistas de automóviles han ido tan lejos como la predicción de que en la trayectoria existente, habrá 2,4 millones de vehículos en 2030. El tráfico y el crecimiento de la población va a exigir más infraestructura de transporte, pero muchas jurisdicciones no tienen la financiación, o el espacio, para construir carreteras y vías ferroviarias adicionales. La tecnologías de vehículos conectados y autónomos ofrecen una solución más sabia, la intención de optimizar la utilización de recursos y la calzada, lo que podría ahorrar miles de millones en la expansión futura infraestructura.

Estos nuevos modos de tránsito podrán coches de ruta a través de Internet, reduciendo la participación total del vehículo, la alteración de los patrones de desarrollo urbano, lo que limita los accidentes automovilísticos, aumentando la eficiencia y el ahorro de combustibles fósiles consumidores de tiempo y dinero.

Liderando la batalla esta Google, que recientemente afirmó que su flota de vehículos de auto-conducción registra unos 3 millones de millas simulados todos los días. Por otra parte está Tesla su CEO, Elon Musk, asegura que su compañía tendrá coches de auto-conducción en dos años (además de unos cuantos años mas para el proceso de aprobación).

La combinación con el aumento de la urbanización (donde la propiedad de automóviles es drásticamente menor per cápita) y las innovaciones en el coche compartido y la conducción autónoma tendrá un gran impacto en la forma en que los estadounidenses buscan en la propiedad de automóviles. Un estudio reciente de KPMG prevé que en unos 25 años, menos de la mitad de los hogares de Estados Unidos va a tener más de un vehículo, una caída de alrededor del 15 por ciento. El informe afirma, además, que para cada vehículo de car-sharing, hay alrededor de 10% menos coches en la carretera.

Y los hogares que utilizan los servicios de coche compartido podrán reducir las emisiones hasta en un 41 por ciento al año, según un estudio de la Universidad de Berkeley. Si bien estos servicios parecen interrumpir el modelo tradicional de taxi, su verdadero objetivo es exactamente el mismo que el objetivo original del protocolo de Internet: el aumento de la productividad a través de la velocidad y simplicidad.

Como uno de los mayores costos de operación corporativa se está moviendo cosas de forma barata y eficiente desde el punto A al punto B, el transporte de carga es otra arena a punto de ser interrumpida por los vehículos autónomos. En tierra, los camiones de carga empequeñecen a todos los demás modos de transporte en términos de valor y el peso total de las mercancías transportadas. Aunque versátil, camiones de carga vienen con muchos problemas, entre ellos la escasez de mano de obra y los accidentes frecuentes. Además, muchos camiones están llevando poco o ningún producto a medida que avanzan en todo el país.

Sin embargo, con una red de transporte del estilo Uber, podemos asimilarlo como el protocolo de Internet, podemos imaginar cada coche transitando por la calzada como un paquete de datos transitando un cable. Las empresas podrán colocar una orden de embarque en línea para un servicio de entrega, programar un camión sin conductor, llenarlo con su producto y hacer el seguimiento que hace camino a su destino final.

Los individuos en el futuro ya no tendrán que poseer un automóvil; bastará sólo con micro-alquileres, compartir vehículos sin conductor; y las compañías podrán disfrutar de la misma comodidad. En un mundo sin conductor, corporaciones compartirán sin problemas y de forma óptima los recursos de transporte con otras empresas.

Por otra parte, los costes será notablemente disminuidos, si no se eliminan por completo. La invención y aplicación del protocolo de transporte independiente de las masas tendrán el mismo impacto en el transporte que el protocolo de Internet ha tenido en la comunicación.

Esta tecnología fundamentalmente rediseñan nuestro entorno urbano de formas que aún no podemos imaginar, cambiarán la forma en que usamos las materias primas, compartir recursos, y permitir un futuro más eficiente. 

Fuente: Haz clic aquí.

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